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Camélidos: de la Puna a Estados Unidos

En una entrevista realizada a Gastón Arostegui por el diario jujeño El Tribuno, el joven cuenta como se organiza la Hilandería Warmi, que recientemente comenzó a exportar sus prendas a Estados Unidos. Esta es una empresa social que trabaja junto a la Asociación Warmi Sayajsunqo, liderada por Rosario Quispe,  que busca impulsar a las comunidades de la Puna.

¿Cómo llegan a exportar sus productos y cuáles son, y cómo fue este proceso?
-Para nosotros es un hecho histórico. Hilandería Warmi somos una empresa social, nuestro
objetivo que es generar mejores condiciones socioeconómicas en la región de la Puna, a través de
los recursos sustentables de los recursos camélidos y ovinos que tenemos en la provincia.
Fabricamos productos textiles de muy buena calidad, con miras a un mercado de exportación.
Siempre fue nuestro objetivo principal, y después de cuatro años de mucho trabajo pudimos
concretar lo que fue nuestra primera exportación en mayo pasado. Concretamente exportamos
1500 mantas a los Estados Unidos a una empresa que tiene muchas casas de venta minoristas. Fue
una experiencia extraordinaria, un desafío importantísimo. Fue mucha coordinación y gestión para
poder sortear como exportadores, porque tuvimos la fortuna de tener el pedido antes de
inscribirnos como tales.
¿Cómo fue la historia de este emprendimiento?
– La Hilandería Warmi tiene un potencial impacto en más de 2000 familias de productores. Estos
productores y comunidades están representados en la firma, somos una S.R.L., una empresa a
través de la Asociación Warmi Sayajsugo liderada por Rosario Quispe. La Asociación Warmi es
accionista de la hilandería en la misma posición accionaria que el resto de los socios. Es a través de
ellos que conocemos necesidades en la Puna, y todas las utilidades que generemos como empresa
son reinvertidas en micro-emprendimientos productivos en la Puna. Es un fuerte compromiso con
el medio ambiente, con el comercio justo, con desarrollo comunitario.
Trabajan hilado, fibra de llama, de oveja… ¿los productores aportan esos recursos?
-A través de la Asociación Warmi llegamos a los productores y obtenemos la materia prima. En
Jujuy el 80% de los recursos o sea la fibra de la llama se va de la provincia sin ningún valor
agregado. Queremos torcer esa situación. Pagamos entre dos veces y medio y tres veces el valor
por kilogramo (Kg) de fibra de llama de lo que paga el mercado y en forma directa al productor. Y a
través de la Asociación Warmi y de los líderes de las comunidades conocemos las necesidades de
la Puna, y el proyecto articula, trata de gestionar y facilitar acciones público privadas en
instituciones que permitan el desarrollo y la mayor generación de oportunidades. Por ejemplo,
con una de las ventas que hicimos a fines del 2016 a la empresa YPF, nos permitió ayudar con la
financiación del primer Club de emprendedores, y lo inauguramos hace muy poco en Abra Pampa.
El desafío es construir un modelo, pensar en validar uno que sea replicable no solo en estas
regiones sino en Latinoamérica.
¿Cuánta gente, de las comunidades están detrás de este proyecto, del asociativismo que tienen?
-En planta, en el proceso productivo somos 17 personas, de la Asociación Warmi unas 12
personas más, y estaremos comprando fibra a entre 15 y 20 comunidades de las 80 comunidades
que nuclea la asociación. Necesariamente tenemos que fortalecer al productor para levantar la
calidad, porque es ahí donde empieza a cuidarse la fibra, incluso al mismo animal. Así que
tenemos en agenda y en estrategias puntuales que nos permitan seguir mejorando condiciones
de los productores porque es a ellos a quien nosotros apuntamos como beneficiarios de los
productos, y por otro lado concientizar a un mercado de su contribución directa a una de las
regiones más complicadas de la zona.
¿Cuál fue el salto cualitativo en el proceso productivo que tuvieron que hacer para llegar a la
calidad para exportar?
-Fue una cuestión de entender cuál era el mercado, cómo vender los productos, fuimos muy
prolijos con la parte comunicacional, hay una inversión importante en el packaging de nuestros
productos, buen posicionamiento en redes sociales y acciones estratégicas para el
posicionamiento de la marca.
¿Cuál es el próximo objetivo?
-El próximo objetivo es dar un salto de calidad en el proceso productivo para poder incorporar
procesos que refinen el producto. Hablamos de un producto Premium, de calidad exclusivamente
de exportación. Permanentemente estamos explorando y enviando muestras a distintos lugares.
Tenemos clientes de Australia, de Nueva Zelanda, enviamos muestras a México, pero la intención
es avanzar con un mercado europeo. Allí las exigencias son mucho mayores.Siempre fue nuestro objetivo principal, y después de cuatro años de mucho trabajo pudimos
concretar lo que fue nuestra primera exportación en mayo pasado. Concretamente exportamos
1500 mantas a los Estados Unidos a una empresa que tiene muchas casas de venta minoristas. Fue
una experiencia extraordinaria, un desafío importantísimo. Fue mucha coordinación y gestión para
poder sortear como exportadores, porque tuvimos la fortuna de tener el pedido antes de
inscribirnos como tales.
¿Cómo fue la historia de este emprendimiento?
– La Hilandería Warmi tiene un potencial impacto en más de 2000 familias de productores. Estos
productores y comunidades están representados en la firma, somos una S.R.L., una empresa a
través de la Asociación Warmi Sayajsugo liderada por Rosario Quispe. La Asociación Warmi es
accionista de la hilandería en la misma posición accionaria que el resto de los socios. Es a través de
ellos que conocemos necesidades en la Puna, y todas las utilidades que generemos como empresa
son reinvertidas en micro-emprendimientos productivos en la Puna. Es un fuerte compromiso con
el medio ambiente, con el comercio justo, con desarrollo comunitario.
Trabajan hilado, fibra de llama, de oveja… ¿los productores aportan esos recursos?
-A través de la Asociación Warmi llegamos a los productores y obtenemos la materia prima. En
Jujuy el 80% de los recursos o sea la fibra de la llama se va de la provincia sin ningún valor
agregado. Queremos torcer esa situación. Pagamos entre dos veces y medio y tres veces el valor
por kilogramo (Kg) de fibra de llama de lo que paga el mercado y en forma directa al productor. Y a
través de la Asociación Warmi y de los líderes de las comunidades conocemos las necesidades de
la Puna, y el proyecto articula, trata de gestionar y facilitar acciones público privadas en
instituciones que permitan el desarrollo y la mayor generación de oportunidades. Por ejemplo,
con una de las ventas que hicimos a fines del 2016 a la empresa YPF, nos permitió ayudar con la
financiación del primer Club de emprendedores, y lo inauguramos hace muy poco en Abra Pampa.
El desafío es construir un modelo, pensar en validar uno que sea replicable no solo en estas
regiones sino en Latinoamérica.
¿Cuánta gente, de las comunidades están detrás de este proyecto, del asociativismo que tienen?
-En planta, en el proceso productivo somos 17 personas, de la Asociación Warmi unas 12
personas más, y estaremos comprando fibra a entre 15 y 20 comunidades de las 80 comunidades
que nuclea la asociación. Necesariamente tenemos que fortalecer al productor para levantar la
calidad, porque es ahí donde empieza a cuidarse la fibra, incluso al mismo animal. Así que
tenemos en agenda y en estrategias puntuales que nos permitan seguir mejorando condiciones
de los productores porque es a ellos a quien nosotros apuntamos como beneficiarios de los
productos, y por otro lado concientizar a un mercado de su contribución directa a una de las
regiones más complicadas de la zona.
¿Cuál fue el salto cualitativo en el proceso productivo que tuvieron que hacer para llegar a la
calidad para exportar?
-Fue una cuestión de entender cuál era el mercado, cómo vender los productos, fuimos muy
prolijos con la parte comunicacional, hay una inversión importante en el packaging de nuestros
productos, buen posicionamiento en redes sociales y acciones estratégicas para el
posicionamiento de la marca.
¿Cuál es el próximo objetivo?
-El próximo objetivo es dar un salto de calidad en el proceso productivo para poder incorporar
procesos que refinen el producto. Hablamos de un producto Premium, de calidad exclusivamente
de exportación. Permanentemente estamos explorando y enviando muestras a distintos lugares.
Tenemos clientes de Australia, de Nueva Zelanda, enviamos muestras a México, pero la intención
es avanzar con un mercado europeo. Allí las exigencias son mucho mayores.

Fuente: Nota realizada por Liliana Alfaro para el diario El Tribuno de Jujuy 8/8/2018

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