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La producción textil se recuperó a niveles prepandemia y se proyectan inversiones por USD 200 millones

Durante la convención anual Pro Textil 2021, plantearon la necesidad de alcanzar un acuerdo político y social, similar al consagrado en 2002 luego de la crisis, que permita políticas de Estado con foco en la producción y apoyo a la industrialización

La Fundación Pro Tejer organizó la decimoséptima edición de su Convención anual que reúne a toda la Cadena de Valor Agro-Textil e Indumentaria de Argentina. Durante el encuentro, que se realizó en “La Herencia Eventos”, se destacó la necesidad de alcanzar un acuerdo político y social, similar al consagrado en 2002 luego de la crisis de la salida de la convertibilidad, que permita políticas de Estado con foco en la producción y apoyo a la industrialización.

La grabación del evento puede verse en su canal de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=hNyV04HhVcY

La convención se llevó adelante este año bajo el lema “Son tiempos de más y mejor agro industria textil e indumentaria”. La apertura estuvo a cargo del presidente de la Fundación Pro Tejer, el empresario textil Yeal Kim.

“Estamos ante una nueva oportunidad. Nos enfocaremos en el potencial que tenemos en la industria 4.0 y cómo impactan estas transformaciones en la industria textil. Queremos producir más valor agregado para generar más y mejor trabajo para el país entre todos. Tenemos la potencia productiva de un sector que crece y que puede crear mayor empleo en uno de los sectores industriales más importantes de todo el país”, dijo Kim.

Según el informe presentado, la industria textil en la Argentina transita este año una recuperación de la producción a niveles prepandemia, con una inversión anual proyectada de USD 200 millones en bienes de capital, al tiempo que enfrenta aumentos de costos y caída en el consumo de indumentaria.

Kim comparó el desarrollo de la industria textil en Corea del Sur que se dio entre las décadas de los 50 y 90, y consideró que la Argentina tiene “un potencial muy fuerte” para desarrollar el sector, pero que debería crecer en la escala de producción y avanzar en el valor agregado en la producción.

Por otro lado, recordó que durante el gobierno de Mauricio Macri “se perdieron 25 mil puestos de trabajo registrado y hubo un crecimiento de la informalidad”. En este punto, subrayó que, luego, “la pandemia profundizó esta crisis del sector”, mientras que en el último año hubo una creación neta de 2.500 puestos de trabajo en la industria textil y una pérdida de 4.800 puestos en el sector de la indumentaria.

Priscila MakariPriscila Makari

La presentación del panorama sectorial estuvo a cargo de Priscila Makari, directora ejecutiva de la Fundación Pro Tejer, y Lucia Knorre, economista jefe de la Fundación. Sostuvieron que “la apertura comercial que se dio entre 2016 y 2019 provocó que el salario real cayera 20% y también la demanda de productos textiles”. “Bajo la creencia de que la apertura en sí misma iba a solucionar los problemas del sector, la importación de bienes terminados pasó a representar el 60% de la participación en el país. La utilización de la capacidad instalada cayó 18 puntos entre 2015 y 2019. Hubo una enorme pérdida de puestos de trabajo y aumento de la informalidad laboral, en especial en el sector de la producción”, continuaron.

Con respecto a las particularidades y actualidad del sector agro-textil y de indumentaria, aseguraron que “el sector textil ya recuperó los niveles de inversión de prepandemia, y la capacidad instalada se ubica 3 puntos por encima de enero-agosto 2019. La producción textil se recuperó a niveles prepandemia, aunque el sector calzado todavía no pero porque fue uno de los sectores más golpeados”.

Las especialistas de la Fundación Pro Tejer realizaron proyecciones para el sector en cuanto a crecimiento y panorama laboral. “Creemos que se abren nuevas oportunidades para el sector, tenemos una inversión proyectada de 200 millones de dólares para este año. Argentina cuenta con 5600 empresas de nuestra cadena de valor, que emplea a más de 300 mil trabajadores de manera directa; es una industria muy federal. Somos un sector con fuerte peso de empleo de mujeres, que en indumentaria representan más del 50 por ciento de la fuerza laboral y el 20 por ciento en el sector textil, tomando los trabajadores registrados. Estas potencialidades que tiene el sector son estratégicas para competir en el mundo y plantea grandes desafíos para los modelos de negocios y las políticas públicas para subirse a esta cuarta revolución industrial, vinculada a la era digital, como el big data, internet de las cosas, el ecommerce, la automatización del trabajo para la confección, textiles inteligentes por la nanotecnología para que sea proveedor de insumos”.

Asimismo hubo un fuerte planteo para impulsar condiciones que permita el crecimiento del empleo el sector ante la demanda que se sostiene con los números positivos de crecimiento en esta etapa de post pandemia.

José Ignacio de Mendiguren, presidente de Banco de Inversión y Comercio Exterior – BICE; Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva ECO Go Consultora; Tomás Karagozian; CEO de TN PLATEX y presidente de UIA Joven; Daniela Rabinovich, CEO de RA Intertrading y vicepresidente de Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines – FAIIA y José Minaberrigaray, secretario gremial del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines – SETIA.José Ignacio de Mendiguren, presidente de Banco de Inversión y Comercio Exterior – BICE; Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva ECO Go Consultora; Tomás Karagozian; CEO de TN PLATEX y presidente de UIA Joven; Daniela Rabinovich, CEO de RA Intertrading y vicepresidente de Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines – FAIIA y José Minaberrigaray, secretario gremial del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines – SETIA.

Estas líneas de acción fueron resaltadas durante la exposición del primer panel de la Convención, “Construyendo una agenda para la Argentina del futuro”, en el que participaron distintos actores de la esfera política y productiva acerca de visiones de país y propuestas para promover el desarrollo industrial.

Ellos fueron José Ignacio de Mendiguren, presidente de Banco de Inversión y Comercio Exterior – BICE; Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva ECO Go Consultora; Tomás Karagozian; CEO de TN PLATEX y presidente de UIA Joven; Daniela Rabinovich, CEO de RA Intertrading y vicepresidente de Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines – FAIIA y José Minaberrigaray, secretario gremial del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines – SETIA.

En ese tramo de la exposiciones que estuvieron moderadas por la periodista Nancy Pazos, Tomás Karagozian, industrial y titular de UIA joven, coincidió en la responsabilidad que les toca a los nuevos representantes del sector.

“Si logramos generar una relación multisectorial, tendremos una gran oportunidad para construir ese futuro”, dijo Karagozian. El joven empresario también explicó por qué las nuevas generaciones se quedan a “dar pelea” y no se van del país. “Mi fábrica me hace quedarme. Muchos de nosotros somos más industriales sentimentales que racionales. Generar trabajo nos hace tomar decisiones muchas veces emocionales. Crecimos corriendo por las fábricas y hoy nos ponemos la camiseta. Por supuesto que como todos buscamos rentabilidad, pero nos da orgullo generar empleo.”, dijo. Y sumó con respecto a la idea de cómo salir de la crisis también la necesidad de una “unidad de todos los sectores”. “Si logramos generar una relación multisectorial, tendremos una gran oportunidad de salir adelante”, afirmó Karagozian.

Con un análisis más duro y crítico sobre la coyuntura macroeconómica, la consultora Marina Dal Poggetto, también se refirió a los acuerdos como camino para la salida de la crisis. “Si no tenemos un esquema de acuerdo político y sectorial no vamos a ningún lado”, planteó. Posteriormente, recordó el grado de la crisis que vive la Argentina, con el fuerte diagnóstico de la pérdida del 16% del PBI desde 2013, acentuado además entre el período de 2015-2019. “Ha sido una caída agresiva y con fuerte estancamiento y sin guerra de por medio. También es muy difícil poder planificar en un país donde la brecha cambiaria oscila entre el 84 y 115 %, según el dólar que se necesite utilizar”, diagnosticó la consultora.

Por su parte, Daniela Rabinovich habló de la coyuntura de los industriales y la pymes del sector con las dificultades que más se hacen presentes: los empleos y los créditos, dos preocupaciones del día a día. “Estamos en condiciones de generar nuevos puestos de trabajo pero es muy difícil encontrar mano de obra especializada”, señaló en un punto de coincidencias con otras voces del sector. Sobre las dificultades para acceder al crédito fue contundente: “”nosotros sin crédito no podemos crecer. Pedimos créditos y pedimos que sean a tasas racionales”.

Desde el sector del trabajo, José Minaberrigaray, planteó que los trabajadores “sufren mucho la crisis” pero también tienen un gran compromiso con la industria”. Reconoció las dificultades de conseguir mano de “obra calificada” y señaló además, que al menos en el sector textil hay espacio para el trabajo informal y que esa problemática se da en el sector de la confección. El trabajo es la herramienta para desarrollarse en la vida de cada uno. Es muy feo escuchar que un empresario no se pueda desarrollar, pero también cuando escuchamos lo que le pasa a un trabajador”, concluyó Minaberrigaray.

En el segundo panel se debatió sobre la “Industria soberana: la importancia del textil en materia de salud y seguridad”, donde destacaron el rol del Estado y de la industria textil para satisfacer la demanda y brindar soluciones técnicas innovadoras en contextos adversos como el de la pandemia.

Participaron de este debate el secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz; Fernando Peirano, presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación – Agencia I+D+I y el empresario textil y secretario de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione.

Según Peirano durante el Gobierno anterior “no se creía en el rol de las pymes, ahora las asistimos con subsidios, desarrollo y tecnología, para expandir esas ideas y que se conviertan en un producto”. “Es un momento para invertir porque se empezó a crecer. Vamos a invertir $4.000 millones en 2022 para, además, sustituir importaciones”, agregó.

Por su parte, Galfione, destacó que “la industria textil es futuro y antes era un sector para reconvertir. Tuvo que pasar una pandemia lamentable para que nos demos cuenta la importancia de tener una industria. Si podemos hacer barbijos es porque tenemos una fábrica. Pudimos hacer esto e indumentaria sanitaria porque las industrias se desarrollan cuando hay un estado presente”.

“Pudimos tomar préstamos que se acreditaron en 30 días y Argentina pudo salir a abastecer un sector al que no le faltaron insumos y eso no pasó en muchos países. Estos son ejemplos de que nos tenemos que creer que somos buenos y podemos hacer las cosas bien. La pandemia nos enseñó la articulación que tenemos que tener entre el estado, las universidades, la ciencia y las empresas. En otros países se hace y por eso tenemos que cambiar ese chip para entender que el desarrollo de nuestro futuro viene de la mano de la tecnología de la mano de los textiles”, agregó el empresario.

Fuente: infobae

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